“BOSQUE MITAGO” de Robert Holdstock

“BOSQUE MITAGO” de Robert Holdstock

 

Título Original: Mythago Wood
Autor: ROBERT HOLDSTOCK
ISBN/ASIN: 9788496208285
Género: Fantasía
Editorial: GIGAMESH
Fecha de edición: 2005
Año de primera publicación: 1985

(* Existe otra edición descatalogada del año 89 , publicada en la colección Gran Fantasy de la editorial MARTINEZ ROCA)

 

 

Jareth: DESDE LA PROFUNDIDAD DEL BOSQUE Y DE LA MENTE

“Bosque Mitago” aparece por vez primera como un relato allá por el año 1981, en la publicación inglesa The Magazine of Fantasy and Science Fiction. Al año siguiente ya había ganado uno de los mayores premios con que se puede galardonar una obra de género fantástico: el World Fantasy Award. Viendo las inmensas posibilidades de su relato, Robert Holdstock, lo amplió hasta convertirlo en una novela de unas 288 páginas ( en la edición de Martínez Roca), que es justamente la que nos ocupa.

Al contrario de lo que se pudiera esperar, una perdida del vigor o pulso originario, Holdstock tejió habilmente una de las novelas más fascinantes y singulares que haya dado la fantasía de los años 80. Una novela que le llevó a ganar, de nuevo, en el 85 el World Fantasy Award, el British Fantasy Award y nuestro nacional Gigamesh de Fantasía, y de la que una figura reputada del género como Michael Moorcock llegó a decir: “Para mí, éste es el libro de fantasía más importante de los años ochenta; una obra para leer muchas veces y redescubrir con placer a cada nueva lectura”.

Y es que si hay algo que, sin duda, “Bosque Mitago” ofrece es una historia muy alejada de los derroteros más convencionales a los que se había entregado el género siguiendo la estela de un beatificado Tolkien. Nada tenía que ver con guerreros, magos, elfos, dragones y demás arquetípicas criaturas del género. Nada con las mediocres y adocenadas historias que una horda de oficiosos escritores alumbraron y siguen alumbrando en cantidades industriales. “Bosque Mitago” supone un deslumbrante regreso a la literatura fantástica más pura y tradicional, que es aquella que introduce lo maravilloso, lo fabuloso, lo mágico e inexplicable, en el seno de la más mundana cotidianidad. Es decir, una fantasía que tiene su principal razón de ser en la brecha abierta entre lo común y lo único, entre lo vulgar y lo especial, entre lo real y lo irreal. Una fantasía con visos de credibilidad, porque no tiene lugar en tierras remotas ni mundos imaginarios sino en el mundo tal y como lo conocemos. Esto es algo que Holdstock parece tener muy claro, ya que contextualiza su historia en 1947, en algún lugar del condado de Herefordshire, en plena campiña inglesa. Además, se sirve de la narración en primera persona para dotar de una mayor entidad y verismo, de una “voz propia”, a su personaje protagonista, con el que el lector paulatinamente ser irá identificando, emocionando, y en definitiva, descubriendo la excepcional aventura que éste se encontró a su regreso de la Segunda Guerra Mundial.

“Bosque Mitago” nos narra la historia de Steven Huxley, el menor de dos hermanos, a su regreso a Refugio Roble, el hogar, construido junto al misterioso bosque Ryhope, en el que junto con su hermano, Christian, su difícil padre, George, y su madre, gravemente enferma, vivió su infancia y adolescencia. Steven sabe, ya antes de su regreso, de la muerte de su padre víctima de una enfermedad ( su madre murió mucho antes ), pero lo que no sabe, ni espera encontrar a su regreso, es que su hermano , al que encuentra irreconociblemente envejecido y dejado, parece haber heredado la obsesiva e inquietante fascinación de su padre por el bosque. Por si fuera poco, éste le revela que Guiwenneth, la chica de misteriosos orígenes, con la que había contraído matrimonio y de la que le habló felizmente por correo, se ha marchado. Cuando Steven intenta indagar en el motivo y lugar de la marcha de la mujer de su hermano, únicamente recibe por respuesta de éste: “Pertenecía a papá, se ha ido, y no hay más que hablar”. Poco después Christian, que se ha vuelto inquietantemente huraño y distante, se adentra en las inmensidades del bosque. Un bosque donde el tiempo y el espacio se distorsionan de tal manera que se diría interminable.

Ante la larga ausencia de su hermano, a Steven, no le queda otra que bucear en los escritos de su padre para descubrir el insondable misterio que los acecha. De esta forma va descubriendo más acerca los extraños fenómenos localizados en el ancestral bosque y de los “mitagos”, esas insólitas criaturas alumbradas por el inconsciente colectivo, que habitan en el bosque, y que él ya de pequeño había atisbado en sus lindes. Criaturas tales como el legendario Robin Hood, los shamiga, el temible y voraz Urscumug, una bestia a camino entre el hombre y el jabalí, y tantos otros. Pero, cuando uno debe resolver un misterio, al final no tiene más remedio que zambullirse de pleno en él. Es así como Steven Huxley, en compañia del piloto Harry Keeton, se adentrará en el insondable bosque Ryhope en pos de su hermano, en pos de un secreto familiar largamente oculto, en pos del amor, en pos de Guiwenneth…

Este es a grandes rasgos el argumento principal de “Bosque Mitago”. Algunos pensaran que la idea del bosque encantado y del reino o mundo oculto no son precisamente nuevos, y tiene razón. Ahí está, por ejemplo, “El mundo perdido” de Conan Doyle. Pero la habilidad y mérito de Holdstock es darle a esas ideas clásicas una nueva dimensión y frescura, haciéndolas compatibles con las teorías psicologistas de Jung, con el racionalismo del mito, sin perder por ello su esencia de composición esencialmente “mágica”. El autor inglés consigue así hacer algo similar a lo que Lovecraft o Hodgson lograron con el género de terror: la creación de un fascinante cosmos que hunde sus raíces en los recovecos más primarios de la psique humana, sin desdeñar la verosimilitud y la ciencia. Las similitudes con Lovecraft y Hodgson no se acaban aquí ya que, al igual que ellos, gusta de la narración en primera persona para crear una atmósfera cautivadora, subyugante y envolvente, que no suelta al lector. Un recurso que bien dosificado y administrado, como es el caso, permite que el lector vaya participando de las vivencias y descubrimientos del personaje a medida que éste se las narra. Un modo de narración directo que siempre deja espacio para lo incognoscible, para la inagotable pregunta y para lo infranqueablemente velado, ya que su irrenunciable subjetividad impide el conocimiento completo y “objetivo” que otorga un narrador omnisciente. Y más cuando lo que nos ocupa es lo fantástico. Conviene recordar aquí las atinadas, y ya citadas, palabras de Moorcok: “una obra para leer muchas veces y redescubrir con placer a cada nueva lectura”.

“Bosque Mitago” es una novela deliciosa que uno debe leer sin prisas, saboreando y captando intensamente sus múltiples matices y aromas. La sensación omnipresente del bosque está tan lograda que uno incluso se puede llegar a sentir su olor, su humedad… Y es que Holdstock apunta su certera prosa más allá del sentido de la vista. Pese a todo su estilo es tremendamente sencillo, en absoluto barroco.

El lector que se adentre en sus dominios podrá disfrutar de unos personajes sencillos pero bien definidos, algunos de ellos odiosos otros cautivadores. Podrá conocer a la hermosa Guiwenneth y caer, como los Huxley, rendido a su encanto. Podrá saber de la suerte de los hermanos Huxley en sus andanzas en el interior del bosque. Y, en definitiva, podrá participar de la emoción de descubrir uno de los lugares más sugerentes que ha dado la literatura fantástica en los últimos treinta años.

Llegados a este punto, creo que es conveniente lanzar un claro mensaje para navegantes. Que nadie espere una novela de pura acción, de continuas luchas y batallas, y trepidantes e incesantes pericias. No. Y si es así esta no es la novela que buscan. Esta es una novela no convencional dentro de su género, con un ritmo distinto. Los sucesos en “Bosque Mitago” son de otro orden, aunque también haya enfrentamientos y luchas. Es una narración atmosférica, de exploración y, por tanto, de descubrimiento. Un viaje hacia un ancestral misterio, que absorbe a medida que se sabe más.

Visto lo visto, no es de extrañar que Holdstock siguiera desarrollando el potencial de su creación con otras novelas, como “Lavondyss”, la supuesta continuación de “Bosque Mitago”, tan lograda o más que su predecesora. Aunque los protagonistas, a excepción del bosque, son otros y pueden ser leídas de forma independientemente, ya que son historias conclusas, os recomiendo que os iniciéis con la que nos ocupa. Los restantes títulos, desgraciadamente, no han sido editados en nuestra lengua, probablemente porque los manidos seriales de turno sean más rentables. Desconozco su calidad puesto que sólo he leído las dos editadas en España. Por si a alguien le interesa, en total, la saga del bosque Ryhope se compone de siete libros independientes que son: Bosque Mitago (1985), Lavondyss (1988), The Bone Forest (1991), The Hollowing (1993), Merlin’s Wood (1994), Gate of Ivory, Gate of Horn (1997) y Avilion (2009). Desgraciadamente Holdstock abandonó tempranamente este mundo en 2009 con tan sólo 61 años. Nadie sabe que otras joyas hubiera podido dar a la literatura fantástica, pero el legado de esta saga, por si sólo, hará que su nombre siempre sea escrito con mayúsculas en el género que tan bien cultivó y, lo que es más aún, que un buen número de lectores le sigan rindiendo culto de la mejor de las maneras: leyendo sus libros.

Mi valoración: 9 ( sobre 10 )

Jareth

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