Agua. En un momento en el que incendios forestales devoran hectáreas de vida.

Fuegos de la negligencia política, que carbonizan el ánimo, encienden cólera y rabia, y reducen a cenizas la confianza de la gente respecto de quienes deberían vigilar por el bien general.

Entre otras, hay dos posturas a adoptar frente a estos sucesos.

Una, directa, instantánea: optar por invocar a los demonios del odio y la violencia en la expresión. Ésta es útil únicamente cuando se consigue revertir tales energías a la puesta en crisis y a la demanda de lo correcto, lo cual suele ser complicado y no concretarse, con lo que todo queda en quejas, lamentos y una esperanza desvaída de que “el próximo verano no sea tan terrible”.

La otra es compleja. La solución que ofrece no es inmediata, no puede probarse. Parece incluso subjetiva, sujeta a creencia. Pero es elegir lo que cura más que lo que castiga. En mi caso la primera opción me ha tenido bloqueada por varios días, y la segunda ha llegado para aliviar lo abrasado. Y es simplemente agua.

water agua

Nos hemos educado en la economía del sol, del cielo azul que trae turistas a nuestras tierras, y en el constante deseo de la absoluta ausencia de nubes. Una población así no está suficientemente sensibilizada para exigir medidas contra los incendios. Lo que nos enseñaros en primaria sobre aquellos bosques que atraían la lluvia y retenían su agua evitando la desertización ha sido olvidado y ya no se entiende la correlación entre unas cosas y las otras.

evaporacion bosque

Y así, los incendios no se enfrentan adecuadamente desde los despachos correspondientes, pues los votantes solo expresan su enfado e indignación de forma estacional, y para las elecciones todo está olvidado.

Sin embargo, ante toda esta impotencia, solo la belleza del agua conforta mi mente cansada.

cascada agua bosque

Nos hemos olvidado de ella igual que nos olvidamos del oxígeno que respiramos cada segundo. A ambos los damos por sentado. Asumimos categóricamente tener acceso ilimitado a ellos. Es una forma de evitar el pánico, supongo. Se puede vivir toda una vida sin la luz del sol pero solo tres días sin agua. Y no creo que sea necesario hablar del oxígeno.

agua musgo bosque

Aquí, donde sufrimos incendios, provocados o no, debemos recuperar el amor por el agua en todas sus formas, educarnos en los ciclos y las estaciones, y exigir ríos, arroyos, lluvias y bosques.

bosque lluvia

Este artículo va dirigido y dedicado a los cientos de personas que ahora mismo tienen sus manos y corazones tiznados por los trabajos de extinción y recuperación de los territorios quemados, sus ojos en brasas tras lo que han tenido que presenciar, y sus mentes devastadas por los vientos abrasadores de la impotencia, la resignación y el dolor.

agua hoja bosque

Desearía de corazón que algo de estas aguas fueran de alguna manera alivio en los paisajes de desolación que ya nunca abandonarán sus recuerdos.

deer crossing swamp water forest

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