DESCUBRIENDO LOS TRASMOCHOS

(Français ici)

Una foto y una afirmación virales, publicadas y compartidas repetidamente por todo internet, han venido a constituirse en un controvertido tema de discusión sobre quién hizo qué primero y dónde.
Se trata de la foto siguiente, acompañada de textos en los que se halagan, con razón, las virtudes de la técnica mostrada de poda, pero que parecen dar a entender, o eso entienden sus detractores, que son los japoneses quienes disfrutan de su exclusiva autoría, encendiendo, por supuesto, comentarios y aclaraciones de quienes conocen esta práctica milenaria en sus campos, regiones y países propios.

Foto espectacular, acusada incluso de falsa, de la que ha sido imposible encontrar el nombre del autor.

La susodicha técnica de poda en japonés es llamada daisugi («cedro en plataforma») y tuvo su inicio en Japón durante el apogeo de la ceremonia del té (periodo Muromachi, del 1336 al 1576) a causa de la construcción de las salas de té.

Hasta ahí, todo bien.

Pero el caso es que, parece ser, el hombre ha podado árboles usando esta técnica desde el Neolítico por todo el mundo. Se ha encontrado un vestigio de roble así podado en el río Trent, con fecha 3400 a. C. según el carbono 14.

Esta poda se menciona en la Roma Antigua por Propertius durante el siglo I a.C.

Después se generalizó en la Edad Media y alcanzó su punto máximo entre los siglos XIX y XX, antes de casi desaparecer y pasar desapercibida.

Con lo que el cabreo generalizado está justificado. Más o menos.

Más o menos, porque, gracias a las publicaciones donde esta foto aparece, muchos han vuelto a mirar al árbol, a su árbol, a su tradición autóctona, esa que se enraizaba en sus campos y sus parajes naturales. Y es que, gracias a testimoniar como otros dan valor a sus costumbres, nos revolvemos, tal vez porque nosotros no lo hemos hecho desde hace tiempo, y nos cuesta reconocer que hemos olvidado nuestro patrimonio, menospreciándolo, mientras que otros se llevan los laureles al hacerlo una y otra vez hasta decir «basta».

Pues digamos basta, pero constructivamente, alegrándonos de la tradición del vecino y reavivando la nuestra. Y una buena manera de hacerlo es divulgar el conocimiento y hacer que le llegue a quienes lo olvidaron, a quienes nunca lo tuvieron, y a quienes pueden volver a ponerlo en práctica.

Nosotros ponemos nuestro pequeño grano de arena con este artículo, recopilando datos de aquí y de allá, propagando el entusiasmo de nuestros descubrimientos, haciendo alguna que otra foto que ilustre el tema, e intentando difundirlo lo más posible.

Entre lo que hemos podido recolectar, para mejor comprender estos maravillosos árboles, hay varios artículos de Wikipedia, alguna que otra web, y un par de pdfs, todo ello detallado hacia el final del artículo.
Lo expuesto en su mayor parte proviene del artículo francés de Wikipedia «Trogne (arbre)«, adaptado y traducido.

Dicho artículo trata de la técnica de poda aplicada en Francia, según sus recursos, necesidades y disciplinas, y aunque se haya intentado excluir los datos mas locales, esperamos que se tenga en cuenta que no es un texto universal sino ligado a un país en concreto.

Sauce trasmocho a lo largo del río – Fotografía tomada en Ariège, entre 1859 y 1910.
Biblioteca de Toulouse, Francia
Hélène Perbosc posando a orillas de un arroyo

Una de las materias abordadas en varios textos al respecto es, curiosamente, la nomenclatura de esta técnica de poda adoptada en cada territorio y región, resultando ser muy prolija, mas de 200 nombres en Francia solo, por ejemplo.

Un roble, Major Oak, árbol notable del bosque de Sherwood:
10 m de altura para una edad entre 800 y 1000 años.
Foto © Immanuel Giel

En español nos referimos a ella como poda de copa, descopado, desmochado, trasmocho, cabecero, y será con estos nombres con los que nos refiramos a ellos, aunque sea la traducción de un articulo de la poda en Francia.

Si tomamos los nombres según su significado, nos encontramos con definiciones bien gráficas refiriéndose a su aspecto: renacuajo, taburete, cabecero (¿queriendo decir «cabezón»?), formas que los marcan inconfundibles, haciendo que llamen nuestra atención allí donde los hemos encontrado, cuando aun no sabíamos cuán únicos son por otras muchas razones, y no solo por su aspecto.

Haya trasmocha
Altzo. Guipuzkoa
Árbol singular. Pincha en la foto para acceder al archivo con su información.

Muy brevemente diremos que los trasmochos son la copia hecha por el hombre del mecanismo natural que permite al árbol estresado activar brotes latentes.
El rebrote es un método tradicional de manejo de bosques que aprovecha la capacidad de muchas especies de árboles para producir nuevos brotes de su tocón o raíces si se podan. Los tallos de los árboles jóvenes se cortan repetidamente hasta casi el nivel del suelo, lo que da como resultado un taburete. Surge un nuevo crecimiento y, después de varios años, se cosecha el árbol desbrozado y el ciclo comienza de nuevo.
El desmochado es un proceso similar que se lleva a cabo en un nivel superior del árbol para evitar que los animales en pastoreo coman nuevos brotes.
Una consecuencia del desmochado es que los árboles tienden a vivir más porque se mantienen en un estado parcialmente juvenil, y no soportan ni el peso ni el viento en la parte superior del árbol. A menudo, los árboles desmochados se vuelven huecos al envejecer, de manera que puede ser difícil establecer su edad. Tienden a crecer despacio, con anillos de crecimiento más estrechos en los años inmediatamente posteriores a la poda.

Forma típica de un roble (Quercus pyrenaica) podado “en turno”. Se eliminan todas las ramas de fuerza y se deja suficiente número de tirasavias en cada brazo.

Estas esculturas vivas portan valores olvidados allí donde un día fueron tradición.

Desde la poda esbelta de Bretaña hasta el seto trenzado del bocage Bourbonnais, pasando por el renacuajo simple o con varias cabezas (candelabros como aquí, o cabezas de gato), cada forma es el resultado de una historia y una producción regular.
Foto © EHRENBERG Kommunikation — Aarhus

VALORES ECOLÓGICOS

  • Las hileras de árboles descopados, tienen el papel de corredor biológico en forma de setos boscosos, y son parte integral de redes verdes.
  • Las cavidades y hendiduras que se excavan en estos árboles huecos constituyen dendro-microhábitats que albergan:
    • plantas epífitas: musgos, líquenes, helechos, rumex, grosella, hiedra terrestre, rosa mosqueta, árboles de servicio blanco, geranio Robert grass, saúco negro y racimos, huso europeo, fresno, abedul verrugoso, roble albar …
    • fauna cavernícola:
      • aves (animales de cueva primarios como pájaros carpinteros, luego animales de cueva secundarios como carboneros, trepadores azules, colirrojo cariblanco, enredaderas de jardín, rapaces diurnas como el cernícalo común y aves nocturnas como búhos y búhos, etc.),
      • mamíferos (martas, hurones, zorros, murciélagos, tejones, ardillas, martas, ginetas)
      • micromamíferos (musarañas, ratones de campo, topillos, etc.),
      • anfibios (rana ágil, salamandra manchada, sapo común, tritones)
      • reptiles (culebras , víboras, orvetas y lagartijas ocasionalmente arbóreas)
      • y muchos insectos (procesiones saproxílicas, en particular escarabajos como el capricornio mayor, el almizcle aromie, la ballena dorada o especies que se han vuelto muy raras como el gusano de alambre violáceo o el lucio del ciruelo; abejas melíferas, avispas y avispones que allí construyen sus nidos)
  • Dentro del tronco ahuecado, los restos de madera y las hojas descompuestas por hongos comedores de madera (pudrición roja) forman un suelo especial, «la sangre del tronco», que se utilizó para cultivar plántulas en los campos.
  • Los hongos saprotróficos lignícolas (polímeros como el polypore aplanado, la yesca de haya, el polypore de abedul, la fistulina hepática) descomponen la madera en humus, que es una capa ideal para la germinación y el crecimiento de plantas epífitas.
  • Después del descopado, el aumento de la luz permite que la vegetación existente en el suelo del bosque, como la campanilla, la anémona y la prímula, crezca vigorosamente. A menudo, las zarzas crecen alrededor de los trasmochos, alentando a los insectos o varios mamíferos pequeños que pueden usar las zarzas como protección contra los depredadores más grandes. Las pilas de leña (si se dejan en el monte bajo) animan a los insectos como los escarabajos a entrar en ellas. El área abierta más tarde es colonizada por muchos animales como el ruiseñor, el chotacabras europeo y las mariposas fritillary.
  • El descopado y rebrote mantiene a los árboles en una etapa juvenil, y la mayoría de los árboles rebrotados nunca morirán de vejez; algunos trasmochos pueden, por lo tanto, alcanzar edades extraordinarias.
Sauce
Foto © Jochen Schaft

VALORES ECONÓMICOS

El ramaje de copa proporciona varios productos según la región, la época, y sus necesidades, así como las especies de árboles:

  • El desmochado de árboles de propiedad privada sirvieron para alimentar el fuego de muchos hogares.
  • El descopado proporcionaba las grandes cantidades de haces necesarios para hornear pan.
  • Otros manojos se utilizaron en la confección de objetos de cestería y juegos de madera o vegetales por parte de los niños.
  • Espinas y zarzas se destinaban también al horno de cerámica.
  • Los setos boscosos actuales podrían revalorizar la función original de la dendro-energía (leños para estufas de leña y madera en astillas para salas de calderas colectivas). La madera del plátano, por ejemplo, tiene una combustión especialmente limpia.
  • Dependiendo de los ciclos de poda, el descopado de castaño da vástagos, plantones, postes, estacas, troncos, maderas (vigas, suelos).
  • Especie de trasmocho de renombre, el fresno común, es buena leña y mejor madera (ebanistería, mangos de herramientas, remos, zuecos…).
  • El olmo es apreciado en carrocería, ebanistería o para la fabricación de escaleras.
  • El aliso, serbal o sorbo se utiliza en la fabricación de instrumentos de música, torneado, para piezas mecánicas o instrumentos de precisión.
  • El aliso negro se utiliza en ebanistería, torneado y revestimiento.
  • Los troncos nudosos de los árboles trasmochados fueron, una vez, buscados para hacer vigas, para la construcción de barcos y como rompeolas en las playas.
  • La rehabilitación de estos árboles desde principios del siglo XXI ha despertado el interés de empresas que buscan ramas de roble y fresno, tan codiciadas como las especies nobles de los bosques tropicales, por su madera dura, veteada y de gran valor estético.
Foto © Domenique Mansion
I Jornadas sobre los árboles trasmochos celebradas en Calamocha en 2010.

VALORES SOCIALES

  • Los trasmochos subrayaron el trazado de las acequias y bosques de ribera a lo largo de los cursos de agua (arroyos, ríos)
  • Eran una forma de asociación tradicional con las prácticas agro-pastorales medievales: los arrendamientos rurales permitían a los agricultores cosechar madera de poda y manojos, mientras que el tronco del árbol (la parte noble que se utilizaba en particular para fabricar madera) seguía siendo propiedad del arrendador.
  • Los trasmochos huecos servían como perreras, escondites para armas, soportes para objetos sagrados (cruces, estatuas), puestos de vigilancia para los combatientes durante las guerras, etc.
  • El árbol en sí se usaba a veces como marcador de encrucijadas.
  • En Baviera, gracias al saber hacer de los cordeleros sobre la elasticidad del tilo, este árbol fue podado en forma de candelabro, de modo que su plataforma en la cima formaba una pista de baile, el tilo de baile, estando a menudo en el centro de los pueblos.
  • Esta plataforma también hace del trasmocho «la cabaña de árbol» por excelencia.
  • Las múltiples formas, esculpidas por las sucesivas tallas, dan siluetas tortuosas e hinchadas, o evocan rostros humanos que inspiran a los artistas y fertilizan la imaginación pareidólica popular.
  • El descopado constituye, hoy, un elemento del patrimonio natural, paisajístico y cultural, perpetuando el saber hacer de generaciones de campesinos.
  • Es un ejemplo de desarrollo patrimonial por parte de actores sociales que lo transforman en un recurso identitario, económico o turístico.
Foto © Klaus Heinemann
Foto © Dietmar Rabich, CC BY-SA 4.0,
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32016690

LOS TRASMOCHOS ESTÁN VIVOS EN LAS REDES

REFERENCIAS

MIS VECINOS TRASMOCHOS…

Trasmocho de la plaza del ayuntamiento.
Foto © Susana Corvillo Arroyo
Gran trasmocho en el vecindario.
Foto © Susana Corvillo Arroyo

… Y NUESTRO BROCHE DE ORO
Después de este periplo atravesando la historia, visitando países, descubriendo usos y gremios, aprendiendo un poco de botánica, de jardinería, de silvicultura, en definitiva, descubriendo que existe una admirable relación humano-árbol cimentada en el respeto a la vida, llegamos al presente, al individuo concreto, a la maravilla de la realidad, a la materialización de todo lo que hemos aprendido: un trasmocho con nombre y apellidos, cuidado en su hogar, cada año por la misma fecha, como hicieran en otras épocas, y afortunadamente hacen, aquí y en otros lugares del globo.

El tilo de Stéphane, podado según la costumbre y, aunque cubierto ya de bastantes nuevas hojas, bien reconocible como trasmocho, con sus ramas potentes, como brazos sosteniendo manojos de hojas en manos cerradas.
Foto © Stéphane Cypierre

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